Centros de Restauración
Si alguien de tu familia
necesita salir, hay lugar.
Más de quince años viendo sanidad, restauración y liberación en hombres y mujeres atrapados en el alcoholismo y las adicciones. Con la palabra de Dios como cimiento, equipo médico y pastoral presente todos los días, y un trato cien por ciento digno.
Un modelo integral
No se trata solo de dejar la sustancia
Los refugios fueron creados para ayudar, por medio de la palabra de Dios y de un equipo que predica y acompaña de cerca, a personas con problemas de alcoholismo y drogadicción.

Médico
Desintoxicación segura y supervisada.

Terapéutico
Consejería y trabajo emocional profundo.

Espiritual
Restauración del propósito de vida.
Antes de empezar
Tres cosas que no las pone el refugio
El tratamiento hace su parte, pero hay tres que dependen de la persona. Sin ellas, ningún proceso se sostiene.
Estar cansado de esa vida
Es lo primero que se necesita para salir de cualquier adicción. Nadie deja atrás algo que todavía le acomoda.
Reconocer que necesita ayuda
Para pedir ayuda hace falta humildad. Es el paso que más cuesta, y también el que abre la puerta.
Disponerse a un proceso
Un proceso de limpieza, purificación y equipamiento. No es un encierro: es un camino con etapas y con tiempos.
El proceso
La sanidad requiere cimientos firmes
Tres fases de restauración integral. La familia acompaña en cada una.
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Días 1 a 40
Enfoque total
Desintoxicación física y emocional
- No está aislado: acompañamiento las veinticuatro horas del equipo médico y pastoral.
- Información constante: la familia siempre sabe cómo está.
- Propósito: preparar el corazón y el cuerpo para el resto del tratamiento.
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Día 40
El reencuentro
El primer encuentro presencial
- Visita presencial: una hora con quince minutos.
- Terapia familiar: preparación para el regreso seguro.
- Validación: confirmación del progreso real.
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Día 41 en adelante
Restauración activa
La sanidad como proceso de familia
- Visitas: cada quince días de forma presencial.
- Llamadas: semanales de cinco minutos.
- Talleres: espacios para reconstruir con propósito.
Qué incluye
Lo que recibe durante su estancia
- Cama digna
- Tres comidas equilibradas
- Atención médica
- Consejería
- Talleres terapéuticos
- Locker personal
No incluye artículos de higiene ni medicinas controladas sin receta visada.
Por dentro
Un día en el refugio
Clases, talleres, servicios y tiempos de oración. Así se ve el día a día que sostiene el proceso.
Fotografías reales de nuestros Centros de Restauración. Cuidamos la identidad de quienes están en proceso: no publicamos imágenes que los hagan reconocibles.
Dónde estamos
Tres refugios en Morelia
Tres Puentes
Salida a Pátzcuaro
San Juanito Itzicuaro
Contamos con instalaciones para hombres y para mujeres. La dirección exacta se comparte al iniciar el ingreso.
Testimonio real
La historia de Kevin
Llegó al refugio peleando, buscando cómo escaparse. Salió dos meses después y lo primero que hizo fue ir a la iglesia.
Todo comenzó cuando tenía como 12 años. Me congregaba en la iglesia, tomaba clases de teclado y ya me iban a subir al Ministerio de Alabanza. Pero al entrar a la secundaria decidí alejarme de las cosas de Dios, creyendo que así por fin sería libre. Conocí la marihuana, el teibol y el medicamento controlado, y ahí empezó una adicción que me llevó a probar casi de todo.
Mis papás, buscando ayudarme, me llevaron de Uruapan a Morelia más de una vez, pero yo seguía buscando con quién drogarme. En la prepa conocí pandillas, empecé a grafitear y, a los 16 años, probé el cristal por primera vez trabajando en una marisquería. Sentí que caminaba sobre una nube y creí que era lo mejor del mundo.
Después vinieron años de mezclar pastillas, cristal, pintura en aerosol y tíner. Una noche, tan drogado que quise inhalar tíner directo de la botella, se me vació todo por la nariz. No podía respirar, sentí que me moría, y ahí, solo, le dije a Dios: “si mañana amanezco vivo, ya no me vuelvo a drogar.” Desperté al día siguiente y lo primero que hice fue buscar más droga.
Las cosas se pusieron más oscuras: amenazas, noches enteras sin llegar a casa, un involucramiento cada vez más profundo en ese mundo. Empecé a alucinar. Escuchaba voces que me decían que era el Anticristo. Le faltaba el respeto a mi mamá, la hacía llorar mientras ella oraba por mí, y yo se lo reprochaba.
Un día, en medio de todo ese caos, alguien me dijo: “tú eres hijo de un Rey.” En ese momento me acordé de Dios, aunque seguí hundido varios meses más. La madrugada del 18 de septiembre de 2021, justo cuando yo ya había decidido meterme más de lleno en ese mundo, mis papás — sin saber nada de esa decisión — se animaron por fin a llevarme al refugio Amor y Restauración. Llegué peleando, buscando cómo escaparme.
En el refugio, en el transcurso de dos meses, Dios se hizo real para mí. Recuerdo pensar que aquella era mi última oportunidad de recuperar la confianza de mis papás. Salí el 17 de noviembre de 2021 y lo primero que hice fue ir a la iglesia.
Después empecé a servir: primero en el Ministerio de Banco de Alimentos con el pastor Omar, y más adelante entré a la universidad y tomé clases de guitarra. Ahí, tocando solo en mi casa la canción “Sólo Quiero Verte a Ti”, tuve un encuentro real con Dios a través de la música. No paraba de llorar.
Con el tiempo me consideraron para el Ministerio de Alabanza. Al principio no quería — nunca me ha gustado ser el centro de nada — pero mi maestro de guitarra me dijo algo que no olvido: “¿quién eres tú para rechazar la invitación del Rey a estar sentado a su mesa?” Meses después, en oración, Dios me dijo algo que terminó con años de sentirme insuficiente: “no te escogí por lo talentoso que eres, sino por tu corazón y cómo me adoras.”
Hoy terminé mi carrera, sirvo en la alabanza con la misma guitarra que un día me acercó a Él, y Dios me ha permitido hacerme cargo del negocio de mis papás — no para dejar de trabajar, sino para poder servirle con más libertad. Un drogadicto a punto de morir, que le faltó al respeto a sus padres y se alejó de todo lo que Dios manda, hoy tiene una vida nueva, anhelos nuevos y una familia que no es solo de sangre: son los pastores, los líderes y los hermanos que conocí en este camino.
— Kevin
Preguntas frecuentes
Lo que más nos preguntan las familias
¿Qué pasa si mi familiar no quiere internarse?
Pasa con más frecuencia de lo que imagina. Platicamos con usted para entender la situación y, si hace falta, coordinamos un traslado con nuestro equipo. Usted no tiene que resolverlo solo.
¿Es un lugar seguro para mi familiar?
Sí. Llevamos quince años con un equipo médico y pastoral presente todos los días, y un trato cien por ciento digno. Nadie queda solo durante el proceso.
¿Qué pasa si no puedo pagar la cuota completa?
Hable con nuestro equipo de admisión. Cada caso se revisa de manera personal antes de cerrar cualquier puerta.
¿La información que comparto es confidencial?
Sí. Lo que nos comparte lo ve únicamente nuestro equipo de admisión y clínico, para preparar la atención de su familiar. No se comparte con nadie más.
¿Puedo visitarlo antes de que terminen los primeros 40 días?
Durante esta primera fase no hay visitas presenciales; es parte del enfoque total que necesita para desintoxicarse. Pero usted siempre sabrá cómo está, y a los cuarenta días llega el primer reencuentro.
El primer paso lo da la familia.
Escríbenos por WhatsApp o llámanos. Nuestro equipo de admisión revisa cada caso de forma personal, contigo, antes de cualquier ingreso.
O llámanos al +52 443 223 8614